INTRO
INTRO Me llamo Daniel… y esta no es una canción… es una deuda con el pasado. VERSO 1 Nos conocimos donde nacen los comienzos, sin prisa, sin miedo… sin medir el tiempo. Ella era Lucía… y tenía una linda voz de esas que te curan sin decirte nada. Cantábamos juntos en esquinas vacías, yo por desahogo… ella porque creía. Yo nunca soñé con salir del barrio, ella quería el mundo… yo solo su abrazo. Éramos de esos que parecen eternos, amor sin teoría… pero muy sincero. De promesas simples dichas sin pensar, como si el tiempo no nos fuera a alcanzar. Pero el talento pesa… cuando te impiden la salida, y el mundo llamó fuerte a la puerta de Lucía. Y yo la miré con orgullo y miedo, porque su destino… no cabía en el nuestro. No hubo gritos… tampoco reclamos, solo dos verdades que no encajaron. Ella se fue… con los ojos brillando, y yo me quedé… aprendiendo a soltarla. CORO (melódico) Y sigue vivo… aunque no estés aquí aunque el tiempo nos cambie… no te aprendí a soltar Porque lo que fue real… no se puede romper solo aprende a doler… sin dejar de ser VERSO 2 Al principio todo parecía posible, su voz en llamadas… haciéndome invencible. Me hablaba de luces, de aplausos, de giras, y yo le hablaba… de cómo la extrañaba en vida. Pero el sueño crece… y también distancia, lo que antes era todo… se volvió circunstancia. Las palabras perdieron profundidad, y el “te amo” empezó a sonar a necesidad. Yo seguía cantando… pero sin salida, no buscaba fama… solo compañía. Ella buscaba el cielo… y lo consiguió, pero en ese vuelo… algo se rompió. Y un día entendí… sin que lo dijera, que ya no era yo quien en su mente se queda. No hubo final… ni última escena, solo dos caminos… tomando distancia. VERSO 3 Pasaron los años… y su nombre creció, Lucía en carteles… el mundo a sus pies cayó. La gente la amaba… la voz perfecta, pero nadie sabía lo que a ella le cuesta. Yo la veía a veces… en alguna entrevista, y en su sonrisa… notaba la tristeza. Porque el éxito llena… pero no reemplaza, lo que dejas atrás… cuando el alma se parte. Yo hice mi vida… tranquila, discreta, canciones sin ruido… verdades completas. Nunca fui grande… ni quise serlo, pero todo lo que fui… lo fui queriéndola. PUENTE (más crudo) Porque amar no es solo querer quedarse, es saber cuándo toca sacrificarse. Creer aunque duela… esperar sin respuesta, y aguantar incluso cuando el alma protesta. VERSO 4 (climax) Y un día volvió… sin avisar, con la mirada cansada de tanto volar. Sin luces, sin prensa… sin escenario, solo Lucía… y su peso en los años. Me habló de todo… menos de lo importante, como si evitarlo la hiciera más constante. Hasta que el silencio gritó entre los dos… y entendimos que ese amor de ella y yo sigue vivo. “Lo logré”… me dijo… “pero a qué precio”, y en sus ojos vi todo lo que no dijo el tiempo. Porque llegó alto… pero llegó sola, y el éxito no abraza cuando todo se desploma. Yo la escuché… sin interrumpir, porque hay verdades que no necesitan discutir. Y cuando quiso decirme “quédate”… ya no era el mismo que la vio irse. No por rencor… ni orgullo herido, sino porque el tiempo también toma partido. Y aunque el amor seguía intacto por dentro, ya no vivía en el mismo momento. CORO (más fuerte) Y sigue vivo… aunque no vuelva atrás aunque la vida nos cruce… sin dejarnos quedar Porque lo que fue verdad… no se sabe apagar solo cambia de forma… y aprende a callar OUTRO Ahora somos dos… con la misma historia, pero contada desde distinta memoria. Ella llenó el mundo… yo llené el silencio. Y aunque nunca volvimos… ni cerramos el ciclo… hay amores que no mueren… solo aprenden… a llegar tarde.
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