traje
Solamente se desviven por miradas que no sirven, viven de apariencias, por dentro no resisten. Muchos hablan fuerte, pero al choque se derriten, cuando llega el peso de la vida no compiten. Yo no sigo modas ni caminos que limiten, mis errores fueron los maestros que me escriben. No me vendo al brillo ni a promesas que persiguen, porque el humo sube, pero los hechos persisten. Dicen que me calle, imposible que me inhiben, mi verdad retumba aunque mil voces la critiquen. Los de verdad construyen, los falsos solo fingen, cuando cae la noche las máscaras se extinguen. No me muevo en círculos donde el respeto no existe, si mi nombre pesa es porque nunca me rendí triste. Solamente se desviven... mientras yo dejo que hablen, porque al final los hechos siempre son los que deciden. Piso el concreto, aprendí del dolor la teoría, La calle da clases sin hablar, ya depende si la vas a aguantar. Escucho pendejos que no dicen na', cuando llega el momento prefieren callar. Yo aprendí primero antes de juzgar, cada cicatriz me vino a enseñar. No me vendo fácil por aparentar, porque el respeto no se puede comprar. Muchos se disfrazan para encajar, pero su reflejo los suele delatar. No busco aplausos pa' poder brillar, con hechos demuestro de qué soy capaz. Si me caigo vuelvo y me logro parar, no nací pa' rendirme ni pa' fracasar. Traigo la cabeza difícil de doblar, y aunque el mundo empuje, no me va a quebrar. de pedagogía. No vendo un personaje, cargo mi biografía, el respeto vale más que toda la mercancía. Mi estilo no se compra, nace de la disciplina, cada paso que doy deja una huella fina. Si el ego toma el mando, la razón se contamina, prefiero mente fría cuando el mundo desafina. La ambición sin principios siempre pierde la salida, el tiempo pone a prueba cada apuesta de la vida. No todo el que hace ruido tiene el alma decidida, muchos brillan por un día y se apagan enseguida. Cargo cicatrices que se vuelven poesía, la verdad pesa más que cualquier joyería. Si caigo, me levanto con más sabiduría, porque el rey de su mente nunca pierde la partida.
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Solamente se desviven por miradas que no sirven, viven de apariencias, por dentro no resisten. Muchos hablan fuerte, pero al choque se derriten, cuando llega el peso de la vida no compiten. Yo no sigo modas ni caminos que limiten, mis errores fueron los maestros que me escriben. No me vendo al brillo ni a promesas que persiguen, porque el humo sube, pero los hechos persisten. Dicen que me calle, imposible que me inhiben, mi verdad retumba aunque mil voces la critiquen. Los de verdad construyen, los falsos solo fingen, cuando cae la noche las máscaras se extinguen. No me muevo en círculos donde el respeto no existe, si mi nombre pesa es porque nunca me rendí triste. Solamente se desviven... mientras yo dejo que hablen, porque al final los hechos siempre son los que deciden. Piso el concreto, aprendí del dolor la teoría, La calle da clases sin hablar, ya depende si la vas a aguantar. Escucho pendejos que no dicen na', cuando llega el momento prefieren callar. Yo aprendí primero antes de juzgar, cada cicatriz me vino a enseñar. No me vendo fácil por aparentar, porque el respeto no se puede comprar. Muchos se disfrazan para encajar, pero su reflejo los suele delatar. No busco aplausos pa' poder brillar, con hechos demuestro de qué soy capaz. Si me caigo vuelvo y me logro parar, no nací pa' rendirme ni pa' fracasar. Traigo la cabeza difícil de doblar, y aunque el mundo empuje, no me va a quebrar. de pedagogía. No vendo un personaje, cargo mi biografía, el respeto vale más que toda la mercancía. Mi estilo no se compra, nace de la disciplina, cada paso que doy deja una huella fina. Si el ego toma el mando, la razón se contamina, prefiero mente fría cuando el mundo desafina. La ambición sin principios siempre pierde la salida, el tiempo pone a prueba cada apuesta de la vida. No todo el que hace ruido tiene el alma decidida, muchos brillan por un día y se apagan enseguida. Cargo cicatrices que se vuelven poesía, la verdad pesa más que cualquier joyería. Si caigo, me levanto con más sabiduría, porque el rey de su mente nunca pierde la partida.