El chico del bloque 7

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El chico del bloque 7

El chico del bloque 7 A las tres de la mañana el barrio nunca duerme, solo cambia de máscara y de gente. Las farolas parpadean como un corazón enfermo, y en cada portal hay un sueño muriéndo lento. Había un chaval en mi bloque, mirada de invierno, de esos que ríen fuerte pa’ esconder el infierno. Su padre entre rejas, su madre entre pastilla y pastilla , y él aprendiendo antes de correr a llevar la carretilla. Decía: “la vida es una ruleta rusa girando en falso”, m mientras fumaba ansiedad sentado en el descanso. Tenía hambre de gloria, de billetes, de respeto, porque cuando naces abajo hasta por respirar te quieren cobrar impuesto. Robaba motos de noche con guantes y capucha, el barrio aplaudía porque el hambre siempre escucha. Y una niña del tercero lo miraba desde arriba, como si aún quedara algo bueno en esa vida. Ella le decía: “sal de aquí antes que te mate el ruido”, pero el ruido era lo único que siempre estuvo contigo. Porque el barrio abraza raro: primero te hace fuerte… y luego te apunta al pecho pa’ recordarte quién eres. Una noche hubo sirenas pintando de azul los edificios, gritos rompiendo el aire, cristales, juicio. Y él corriendo entre charcos reflejando las luces, como un ángel cansado cargando mil cruces. Llevaba un sobre blanco y las manos temblando, la policía detrás y el corazón reventando. Tropezó en la avenida donde jugábamos de niños… y el tiempo se hizo pequeño, frío y vacío. Porque ahí entendí algo que jamás se me olvida: la muerte no avisa cuando viene vestida de rutina. Un disparo no suena igual cuando mata a tu amigo, suena como si Dios arrancara páginas del libro. Su madre gritó tanto que hasta lloraron los bloques, las vecinas rezando, los coches frenando de golpe. Y la niña del tercero bajó descalza a la calle, abrazando una sudadera que todavía olía a nadie. Desde entonces el barrio parece más viejo, como si cada ventana hubiera perdido el reflejo. Y yo sigo escribiendo pa’ no acabar igual, porque aquí o te salva el talento… o te entierran a 7 calles del portal. Y qué ironía… él quería comerse el mundo entero, pero el mundo aquí abajo siempre dispara primero.

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9 days ago

El chico del bloque 7 A las tres de la mañana el barrio nunca duerme, solo cambia de máscara y de gente. Las farolas parpadean como un corazón enfermo, y en cada portal hay un sueño muriéndo lento. Había un chaval en mi bloque, mirada de invierno, de esos que ríen fuerte pa’ esconder el infierno. Su padre entre rejas, su madre entre pastilla y pastilla , y él aprendiendo antes de correr a llevar la carretilla. Decía: “la vida es una ruleta rusa girando en falso”, m mientras fumaba ansiedad sentado en el descanso. Tenía hambre de gloria, de billetes, de respeto, porque cuando naces abajo hasta por respirar te quieren cobrar impuesto. Robaba motos de noche con guantes y capucha, el barrio aplaudía porque el hambre siempre escucha. Y una niña del tercero lo miraba desde arriba, como si aún quedara algo bueno en esa vida. Ella le decía: “sal de aquí antes que te mate el ruido”, pero el ruido era lo único que siempre estuvo contigo. Porque el barrio abraza raro: primero te hace fuerte… y luego te apunta al pecho pa’ recordarte quién eres. Una noche hubo sirenas pintando de azul los edificios, gritos rompiendo el aire, cristales, juicio. Y él corriendo entre charcos reflejando las luces, como un ángel cansado cargando mil cruces. Llevaba un sobre blanco y las manos temblando, la policía detrás y el corazón reventando. Tropezó en la avenida donde jugábamos de niños… y el tiempo se hizo pequeño, frío y vacío. Porque ahí entendí algo que jamás se me olvida: la muerte no avisa cuando viene vestida de rutina. Un disparo no suena igual cuando mata a tu amigo, suena como si Dios arrancara páginas del libro. Su madre gritó tanto que hasta lloraron los bloques, las vecinas rezando, los coches frenando de golpe. Y la niña del tercero bajó descalza a la calle, abrazando una sudadera que todavía olía a nadie. Desde entonces el barrio parece más viejo, como si cada ventana hubiera perdido el reflejo. Y yo sigo escribiendo pa’ no acabar igual, porque aquí o te salva el talento… o te entierran a 7 calles del portal. Y qué ironía… él quería comerse el mundo entero, pero el mundo aquí abajo siempre dispara primero.

5 days ago

Boujee 💲

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