taVo- lo que guarda el un silencio
lo que guarda el un silencio Vivo en la zona donde el humo se hace dueño, calles con memoria, cicatrices en el sueño. Farolas cansadas alumbrando cada esquina, la noche me conoce, sabe cómo se camina. Lo que guarda el silencio no lo cuentan los vecinos, son secretos enterrados bajo pasos y destinos. Miradas desconfiadas, corazones en defensa, pero aún brota esperanza entre el ruido y la sentencia. Viví donde la sirena sonaba más que la escuela, donde crecer era correr antes que caiga la tela. Donde un abrazo vale más que todo el oro que exista, y la lealtad se demuestra aunque la vida te embista. En la zona aprendí que el respeto no se compra, que hay gente con alma limpia aunque la ropa esté rota. Que el hambre da lecciones que no enseñan en libretas, y el barrio hace poetas de gargantas incompletas. Lo que guarda el silencio son lágrimas escondidas, madres rezando bajo luces ya vencidas. Niños soñando escapar sin dejar su raíz, queriendo cielo abierto aunque nacieron gris. Y aquí sigo de pie, con la verdad en la voz, representando mi calle aunque me aleje de vos. Porque vivir en la zona no es vergüenza ni condena, es llevar cicatriz convertida en cadena… de fuerza plena.
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lo que guarda el un silencio Vivo en la zona donde el humo se hace dueño, calles con memoria, cicatrices en el sueño. Farolas cansadas alumbrando cada esquina, la noche me conoce, sabe cómo se camina. Lo que guarda el silencio no lo cuentan los vecinos, son secretos enterrados bajo pasos y destinos. Miradas desconfiadas, corazones en defensa, pero aún brota esperanza entre el ruido y la sentencia. Viví donde la sirena sonaba más que la escuela, donde crecer era correr antes que caiga la tela. Donde un abrazo vale más que todo el oro que exista, y la lealtad se demuestra aunque la vida te embista. En la zona aprendí que el respeto no se compra, que hay gente con alma limpia aunque la ropa esté rota. Que el hambre da lecciones que no enseñan en libretas, y el barrio hace poetas de gargantas incompletas. Lo que guarda el silencio son lágrimas escondidas, madres rezando bajo luces ya vencidas. Niños soñando escapar sin dejar su raíz, queriendo cielo abierto aunque nacieron gris. Y aquí sigo de pie, con la verdad en la voz, representando mi calle aunque me aleje de vos. Porque vivir en la zona no es vergüenza ni condena, es llevar cicatriz convertida en cadena… de fuerza plena.