Etiqueta errónea.

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Etiqueta errónea.

No es culpa tuya pequeña, ni de mi sangre ni de mi genética, el monstruo no nace hombre, nace en mente patética. Que el respeto no es cromosoma, es cuestión de educación, valores en la casa, empatía en el corazón. Hay enfermos sueltos, sí, y eso nadie lo discute, pero no me pongas su etiqueta ni su crimen me lo imputes. Yo levanto a mi madre, a mi hermana, a mi colega, no compito con mujeres, camino cuando ellas llegan. El feminismo no es guerra, es buscar equilibrio, que la calle sea segura sin miedo en cada sitio. Condeno al que hace daño, al que toca sin permiso, al que rompe una infancia por un impulso enfermizo. Pero escucha bien lo que digo sin rabia y sin cinismo: no todos somos lobos ni vivimos del machismo. Que el respeto sea norma, que la justicia no falle, que el culpable pague siempre, pero que el inocente no calle. Old school, conciencia en el beat, verdad cruda sin disfraz, ni todos somos iguales ni vamos a mirar atrás. No me mires con sospecha solo por llevar barba, el monstruo no es el hombre, es la mente que se embarra. Hay hijos de puta sueltos que no valen ni el aire, que ensucian cada calle y luego quieren esconderse. Me hierve la sangre cuando leo las noticias, ancianas, niñas… ¿qué clase de bestia inicia una guerra contra cuerpos que no pueden defenderse? Eso no es ser hombre, eso es pudrirse y perderse. Y sí, que paguen caro, que se pudran en prisión, pero no me cuelgues su pecado en el corazón. Yo no cargo su mierda, no comparto su pecado, no soy parte de su circo ni de su puto legado. Estoy hasta los huevos de que digan “todos sois”, como si el cromosoma fuera el virus que hay hoy. No, joder. El problema no es tener polla o barba, es la cabeza enferma que disfruta cuando desgarra. El feminismo nació por culpa de la herida, porque hubo demasiado cabrón rompiendo vidas. Y lo entiendo, lo respeto, lo apoyo sin cinismo, pero no me metas dentro del mismo abismo. Yo no soy tu enemigo, soy aliado en la lucha, pero tampoco soy culpable de la mierda que se escucha. Condeno al degenerado, al cerdo sin conciencia, al que llama “instinto” a su puta violencia. Que arda su nombre, que no tenga escapatoria, pero no escribas mi apellido en su historia. Que la rabia tenga foco, que apunte al agresor, no al hombre que educaron con respeto y valor. Porque el respeto no se grita, se practica, no se presume en redes, se demuestra en la ética. Y si alguien piensa que ser hombre es dominar, que se joda su concepto, yo no voy a tragar. Old school, bombo y caja como martillo en el pecho, verdad sin maquillaje, sin miedo y sin despecho. Que paguen los culpables, que no haya impunidad, pero no me pongas su culpa por tener masculinidad. Estoy hasta la polla de cargar con pecados ajenos, de que miren mi sombra como si ocultara veneno. El monstruo no soy yo, es el cerdo sin alma que convierte una vida en trauma y en alarma. Que no me hablen de “todos sois iguales”, eso es discurso fácil pa’ titulares virales. El que viola no es hombre, es basura con pulso, es un fallo del sistema con instinto convulso. Me repugna su nombre, su cara, su existencia, que ardan en su propia mierda sin clemencia. Pero no me pongas su sangre en la camiseta, ni su crimen en mi espalda como si fuera mi etiqueta. Yo no toco sin permiso, yo no cruzo esa línea, mi madre me enseñó respeto, no doctrina. El problema no es el sexo, es la mente podrida, la educación ausente, la empatía extinguida. ¿Que hay rabia? Normal, si el dolor es constante, si cada noticia es un puñal lacerante. Ancianas, niñas… eso no tiene nombre, eso no es testosterona, eso es no ser hombre. Y si me llaman cómplice por compartir género, les digo: piensa mejor antes de soltar veneno. No me metas en tu saco de culpables por defecto, que yo también estoy harto de ese puto insecto. Que paguen sin piedad, que no haya escondite, que la justicia no tiemble ni un maldito milímetro. Pero no generalices como arma de venganza, que el odio indiscriminado también cansa. Yo no soy tu enemigo, soy parte del cambio, pero no voy a aceptar que me llamen daño. Respeto, apoyo, camino a tu lado, pero no me crucifiques por lo que otro ha perpetrado. Boom bap retumbando como martillo en la sien, verdad sin filtro, sin quedar bien. Que caigan los culpables, que no haya perdón, pero no me culpes a mí por su degeneración. El dolor es real, la rabia también, pero generalizar no va a hacerlo caer. El enemigo tiene cara, tiene nombre, no es cada tío que camina como hombre. Yo también siento rabia cuando leo el titular, cuando una niña pierde el derecho a soñar. Eso me quema la sangre, me rompe por dentro, me dan ganas de gritarle al puto firmamento. Pero mi rabia tiene foco, tiene dirección, no dispara a ciegas sin razón. Que el culpable pague todo lo que hizo, que no haya excusa, ni indulto, ni permiso. No soy tu opresor por defecto genético, no soy culpable por código biológico. Soy aliado si hay respeto en la mesa, pero no saco blanco para pagar su empresa. Estoy hasta los huevos de miradas clavadas, como si mis manos vinieran manchadas. Mi conciencia está limpia, mi código claro, no me metas en el saco de ese tarado. Esto es boom bap crudo, noventa en vena, sin filtro bonito, sin frase buena. Condeno al monstruo con toda mi voz, pero no me señales si no fui yo. Que arda la impunidad, que caiga el agresor, pero no mates al inocente con tu rencor. Porque justicia no es odio sin control, justicia es castigo al verdadero cabrón.

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6 months ago

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