Rap oficio de calle

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Rap oficio de calle

El ritmo del barrio, latidos de acero, con pasos firmes, no hay tiempo para el miedo. Las luces parpadean, sombras en el suelo, cada esquina un cuento, cada amigo un duelo. Las calles susurran historias de lucha, donde el hambre es fuego y la esperanza es mucha. Caminamos en silencio, el aire es pesado, pero el latir del corazón nunca está callado. El futuro es un juego, las cartas están echadas, con fe en el pecho, nuestras almas son sagradas. La noche es testigo de sueños perdidos, pero el barrio resiste, siempre unidos, decididos. En este laberinto, la vida es un reto, con el ritmo en los pies, nunca hay un secreto. El eco de la vida, un himno sincero, en el barrio luchamos, latidos de acero. Los sueños se apagan, la esperanza se pierde, en un juego cruel, la vida se muerde, los niños crecen rápido, sin tiempo pa’ jugar, mientras en la sombra, se escucha el disparar. Calles llenas de miedo, mirada perdida, la risa se ahoga, la alegría es herida, en un mundo frío, donde nadie se cuida, la verdad se oculta, la mentira es la vida. Los padres luchando, sin rumbo ni guía, trabajando sin tregua, en esta agonía, los sueños marchitos, en un rincón callado, esperanzas rotas, el futuro está olvidado. Pero en el corazón, aún late la llama, un grito de lucha, que nunca se apaga, aunque caiga la noche y se sienta el dolor, la fuerza del pueblo es un grito de amor.

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3 months ago

El ritmo del barrio, latidos de acero, con pasos firmes, no hay tiempo para el miedo. Las luces parpadean, sombras en el suelo, cada esquina un cuento, cada amigo un duelo. Las calles susurran historias de lucha, donde el hambre es fuego y la esperanza es mucha. Caminamos en silencio, el aire es pesado, pero el latir del corazón nunca está callado. El futuro es un juego, las cartas están echadas, con fe en el pecho, nuestras almas son sagradas. La noche es testigo de sueños perdidos, pero el barrio resiste, siempre unidos, decididos. En este laberinto, la vida es un reto, con el ritmo en los pies, nunca hay un secreto. El eco de la vida, un himno sincero, en el barrio luchamos, latidos de acero. Los sueños se apagan, la esperanza se pierde, en un juego cruel, la vida se muerde, los niños crecen rápido, sin tiempo pa’ jugar, mientras en la sombra, se escucha el disparar. Calles llenas de miedo, mirada perdida, la risa se ahoga, la alegría es herida, en un mundo frío, donde nadie se cuida, la verdad se oculta, la mentira es la vida. Los padres luchando, sin rumbo ni guía, trabajando sin tregua, en esta agonía, los sueños marchitos, en un rincón callado, esperanzas rotas, el futuro está olvidado. Pero en el corazón, aún late la llama, un grito de lucha, que nunca se apaga, aunque caiga la noche y se sienta el dolor, la fuerza del pueblo es un grito de amor.

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