En la calle oscura, busco la verdad, una gran carrera, por su felicidad. Prometió el oro, pero fue solo humo, su palabra
En la calle oscura, busco la verdad, una gran carrera, por su felicidad. Prometió el oro, pero fue solo humo, su palabra falsa, me dejó en el lodo. Recuerdos de besos, en la noche fría, cada paso que doy, es una agonía. La ciudad me grita, no puedo olvidar, su risa y sus ojos, me vuelven a atrapar. Caminos de sombras, entre luces y neón, la vida me pesa, pero sigo en la misión. Ella es un espejismo, difícil de alcanzar, una prostituta, que me hizo soñar. Con cada latido, mi alma se aferra, una gran carrera, por un beso en la tierra. El tiempo se agota, pero no voy a ceder, su palabra falsa, no me va a detener. En la calle oscura, busco la verdad, cada sombra me habla, no hay piedad. El eco de mis pasos, suena en la soledad, caminando entre dudas, sin una claridad. La luna me mira, como un testigo fiel, las mentiras flotan, como humo en papel. La vida es un juego, y yo soy el jugador, con cartas marcadas, pero sin temor. Mis rimas son balas, disparando sin fin, la realidad duele, pero no me voy a rendir. Enfrentando demonios, con cada palabra, la lucha es constante, la verdad nunca acaba. Con el fuego en el pecho, y el puño en alto, en esta batalla, no hay tiempo para el asfalto. El ritmo me guía, como un faro en la niebla, en la calle oscura, la verdad siempre queda.
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En la calle oscura, busco la verdad, una gran carrera, por su felicidad. Prometió el oro, pero fue solo humo, su palabra falsa, me dejó en el lodo. Recuerdos de besos, en la noche fría, cada paso que doy, es una agonía. La ciudad me grita, no puedo olvidar, su risa y sus ojos, me vuelven a atrapar. Caminos de sombras, entre luces y neón, la vida me pesa, pero sigo en la misión. Ella es un espejismo, difícil de alcanzar, una prostituta, que me hizo soñar. Con cada latido, mi alma se aferra, una gran carrera, por un beso en la tierra. El tiempo se agota, pero no voy a ceder, su palabra falsa, no me va a detener. En la calle oscura, busco la verdad, cada sombra me habla, no hay piedad. El eco de mis pasos, suena en la soledad, caminando entre dudas, sin una claridad. La luna me mira, como un testigo fiel, las mentiras flotan, como humo en papel. La vida es un juego, y yo soy el jugador, con cartas marcadas, pero sin temor. Mis rimas son balas, disparando sin fin, la realidad duele, pero no me voy a rendir. Enfrentando demonios, con cada palabra, la lucha es constante, la verdad nunca acaba. Con el fuego en el pecho, y el puño en alto, en esta batalla, no hay tiempo para el asfalto. El ritmo me guía, como un faro en la niebla, en la calle oscura, la verdad siempre queda.