SI, FUI YO Y QUÉ?
(Verse 1) Dicen que fui yo, el que llegó a la meta, tras noches de insomnio, tras una larga brecha. Un proyecto ambicioso, un sueño largamente acariciado, ahora una realidad, un triunfo consolidado. Recuerdo el inicio, la duda y el temor, los obstáculos inmensos, que parecían un torrente. Pero la fe inquebrantable, la fuerza interior, me impulsaron adelante, con ímpetu y fervor. (Verse 2) Cada paso pequeño, cada meta parcial, fue un peldaño más alto, en mi escalera triunfal. Aprendí de los errores, me levanté de las caídas, con la resiliencia como escudo, en las batallas más crudas. Los consejos ignorados, las críticas que hirieron, solo sirvieron de impulso, para que mi espíritu se encendiera. Con el apoyo de algunos, y la soledad como aliada, construí mi propio camino, con firmeza y serenidad. (Verse 3) Y al fin llegó el momento, la culminación del anhelo, el fruto de mi trabajo, un logro verdadero y bello. El reconocimiento llegó, los aplausos retumbaron, pero la satisfacción más grande, en mi interior resonó. No fue solo suerte, ni un golpe de fortuna, fue la dedicación plena, la constancia sin ninguna. Ahora miro atrás, con orgullo y gratitud, por el camino recorrido, por la meta conquistada. (Outro) Si fui yo, ¿qué importa? El triunfo es mi bandera, un ejemplo de lucha, una historia verdadera. La perseverancia es clave, la fe es el motor, y el logro alcanzado, un motivo de honor.
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(Verse 1) Dicen que fui yo, el que llegó a la meta, tras noches de insomnio, tras una larga brecha. Un proyecto ambicioso, un sueño largamente acariciado, ahora una realidad, un triunfo consolidado. Recuerdo el inicio, la duda y el temor, los obstáculos inmensos, que parecían un torrente. Pero la fe inquebrantable, la fuerza interior, me impulsaron adelante, con ímpetu y fervor. (Verse 2) Cada paso pequeño, cada meta parcial, fue un peldaño más alto, en mi escalera triunfal. Aprendí de los errores, me levanté de las caídas, con la resiliencia como escudo, en las batallas más crudas. Los consejos ignorados, las críticas que hirieron, solo sirvieron de impulso, para que mi espíritu se encendiera. Con el apoyo de algunos, y la soledad como aliada, construí mi propio camino, con firmeza y serenidad. (Verse 3) Y al fin llegó el momento, la culminación del anhelo, el fruto de mi trabajo, un logro verdadero y bello. El reconocimiento llegó, los aplausos retumbaron, pero la satisfacción más grande, en mi interior resonó. No fue solo suerte, ni un golpe de fortuna, fue la dedicación plena, la constancia sin ninguna. Ahora miro atrás, con orgullo y gratitud, por el camino recorrido, por la meta conquistada. (Outro) Si fui yo, ¿qué importa? El triunfo es mi bandera, un ejemplo de lucha, una historia verdadera. La perseverancia es clave, la fe es el motor, y el logro alcanzado, un motivo de honor.