la calle
Desde La Habana, donde el Malecón respira, donde la música es vida y la calle conspira. Los almendrones pasan dejando su estela, y los sueños navegan como una vela. Tabaco y ron en el aire flotan, historias de lucha que nunca se agotan. La bodega es testigo de mil conversaciones, donde el alma cubana teje sus pasiones. Bailamos en esquinas al son del tres, con un son que retumba hasta en los pies. El sol acaricia techos desgastados, pero el calor humano nunca está apagado. La pelota en la calle, niños que sueñan, con el béisbol como meta, la esperanza se empeña. Vecinos saludan con un corazón abierto, en Cuba la familia es todo, es cierto. Un viejo canta guarachas en un rincón, su voz es un poema, su vida un pregón. La calle vibra con ritmo y poesía, en cada rincón se respira alegría. Es la lucha diaria, es el sabor a café, es Cuba mi tierra, mi orgullo, mi fe. Desde la esquina al parque, late el tambor, mi Cuba querida, mi eterno amor.
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Desde La Habana, donde el Malecón respira, donde la música es vida y la calle conspira. Los almendrones pasan dejando su estela, y los sueños navegan como una vela. Tabaco y ron en el aire flotan, historias de lucha que nunca se agotan. La bodega es testigo de mil conversaciones, donde el alma cubana teje sus pasiones. Bailamos en esquinas al son del tres, con un son que retumba hasta en los pies. El sol acaricia techos desgastados, pero el calor humano nunca está apagado. La pelota en la calle, niños que sueñan, con el béisbol como meta, la esperanza se empeña. Vecinos saludan con un corazón abierto, en Cuba la familia es todo, es cierto. Un viejo canta guarachas en un rincón, su voz es un poema, su vida un pregón. La calle vibra con ritmo y poesía, en cada rincón se respira alegría. Es la lucha diaria, es el sabor a café, es Cuba mi tierra, mi orgullo, mi fe. Desde la esquina al parque, late el tambor, mi Cuba querida, mi eterno amor.